Dos corazones empezaron a latir, en el mismo hospital y casi al un’sono.
Dos vidas entonces empezaron. Cada una a lo suyo. Hasta que se encontraron.
Entonces lo que parec’an dos almas, de repente se juntaron, encajando perfectamente, entrelaz‡ndose de tal forma que ahora, uno sin el otro se desvanecer’a en la nada.
No importa el tiempo, no importan los latidos, que s—lo importa el aura. Pues un alma incompleta es una vida de lamentos, de tormento y de errores, una vida degradada.
Yo sŽ de quŽ est‡ hecha tu alma. Lo sŽ porque la he visto.