Nadie ser‡ poeta,
si tan solo otea el horizonte
con los ojos de la cara.
Nadie ser‡ poeta,
si no se cay— algœn d’a
en la marmita
donde se cuece el delirio.
Nadie ser‡ poeta,
si no hace suyos
los sentimientos
que arrastra el viento.
Nadie ser‡ poeta,
si nunca libr—,
batallas contra el amor.