Cuando uno lee el libro ÒBien venido, amorÓ le pasa algo as’. Es como si cuando escribi— Òlas mil y m‡s ÔfrasesÕÓ (que es lo que nos dice, en el Pr—logo de tal libro el postulador de la causa de beatificaci—n y canonizaci—n de ÒLoloÓ, el P. Rafael Higueras çlamo, que refer’a, al respecto de las mismas, su autor) hubiera sabido que ser’an importantes para muchas personas. Sus vivencias espirituales iban a servir, tambiŽn Žstas, para ensanchar el coraz—n de aquellos que las leyeran o se las leyeran (en caso de incapacidad, por ejemplo, visual)