Si leemos la Palabra de Dios creyendo que fue escrita primeramente para Jesucristo y no para nosotros, estaremos de acuerdo en que el desacuerdo existente entre las diferentes denominaciones cristianas se debe a la creencia de que la Biblia fue escrita para nosotros y no para Jesucristo.
El estudio diligente de cada uno de los 39 libros del Antiguo Testamento demostrar‡ que todos y cada uno de ellos ÇatestiguanÈ al un’sono acerca del Mes’as y de su misi—n redentora; y que cada uno de los 27 libros del Nuevo Testamento da testimonio de que Jesucristo fue el cumplimiento de todas las promesas, ceremonias, profec’as, historias, eventos y episodios del Antiguo Testamento. En otras palabras, el Antiguo
y el Nuevo Testamento ÇtestificanÈ a Jesucristo.