Tanto padres como educadores, somos los responsables de proporcionar una educaci—n sexual y afectiva completa a nuestros menores, no podemos relegar a un segundo plano los contenidos que contribuyen a la consecuci—n de tales objetivos y es por ello que debemos incluir dentro de las materias del marco educativo actual, la educaci—n sexual de los individuos que se est‡n formando, sabiendo que de esta forma estamos contribuyendo al logro de conseguir seres felices.