En el siglo XIX en Puerto Rico, a los jornaleros se les pagaba por su labor con la moneda resellada y agujereada por el valor facial de 1 peso. Los jornaleros al momento de hacer sus compras en el pueblo, en los comercios la quer’an aceptar a 80 centavos o menos de su valor. El problema era el decreto de 1885, este indicaba que toda moneda era legal si era anterior a ese a–o y deb’a estar resellada con el s’mbolo de los reyes borbones de la Flor de liz. Muchos comerciantes especuladores, consegu’an moneda en Puerto Rico posterior a esa fecha (1885), devaluada por ley y sin resellar, la intercambiaban en las islas vecinas por moneda mejicana anterior a 1885 y la introduc’an en la isla haciŽndole un resello falso a la moneda y circul‡ndola a la par con la moneda de buena ley. La mayor’a de las monedas que circulaban eran monedas devaluadas. Hubo motines en varios pueblos de la isla y el estudio demuestra el descontento de la poblaci—n debido a la escasez monetaria.