Dios, no es un ser implacable y justiciero, ƒl es amor
y por amor nos entreg— a su hijo unigŽnito para que con su sangre inocente, el hombre lavara todas sus culpas, as’ poder ser parte de un nuevo pueblo, conformando una nueva alianza do nde el ser humano, pueda ser parte de nueva promesa, vida eterna y gozo de la presencia viva de Dios, no es el fin, sino el comienzo de un para’so nuevo y eterno.
Apocalipsis es un libro de aliento y esperanza que invita al ser humano al arrepentimiento y a la conversi—n, al imp’o a cambiar a una vida plena y justa, o atenerse a la consecuencia de sus libres y