La situaci—n actual en el mundo se debe a las consecuencias en la educaci—n de los hijos y la falta de valores actuales en las familias.
Cuando los ni–os(as) lloran no s—lo ellos son los que est‡n sufriendo, tambiŽn los padres y muchas veces quienes est‡n a su alrededor. Algunas personas se burlan, otros padres se avergŸenzan, otros son indiferentes. Pero un ni–o no tiene porquŽ llorar sin raz—n alguna, entender por quŽ llora un ni–o(a) ayudar‡ enormemente a la salud mental, psicol—gica y f’sica del ni–o.
Tener un hijo debe ser una tarea de mucha conciencia y responsabilidad, no simplemente por el hecho de un deber como pareja y menos cuando nunca ha sido experimentado. No se puede experimentar con una criatura, debemos prepararnos y preguntar todo acerca de lo que conlleva traer un ser al mundo.
Es deber de las instituciones como las iglesias, los gobiernos, entre otros, concientizar a las personas en Žsta decisi—n que van a tomar.
Un hijo no es para uno, es para la sociedad.