Entre el amor y otras imposturas hay una armon’a aleatoria pero certera que va desliz‡ndose entre las p‡ginas que çngel viste con sus letras. Armon’a de quien siente la llamada de la palabra y se deja seducir por ella. çngel la busca. Se atav’a con ella. La abraza. La rodea. El viaje es largo, intenso, no siempre f‡cil ni lisonjero, pero las islas visitadas son muchas y a cu‡l m‡s rica en belleza, en algunas ocasiones, ruda y primitiva, en otras, elegante y altanera. El aprendizaje en cada una de las islas induce a çngel a no cejar en el empe–o, en su deseo por seguir creciendo y verbalizando el crecimiento. Y as’, como rayo que no cesa, desgrana çngel contra los cristales gotas de lluvia que van horadando las hojas con chubascos de emociones mientras Žl viaja, incansable, hacia su êtaca.