La segunda visi—n, -visi—n de sabidur’a-, que tuvo Enoc-, hijo de Jared, hijo de Mahalalel, hijo de Kainan, hijo de Enos, hijo de Set, hijo de Ad‡n,- le ceg— los ojos y enturbi— su alma. "As’ sucedi—, que cuando en aquellos d’as se multiplicaron los hijos de los hombres, les nacieron hijas hermosas y bonitas y los Vigilantes, hijos del cielo las vieron y las desearon, y se dijeron unos a otros: "Vayamos y escojamos mujeres de entre las hijas de los hombres y engendremos hijos". Todos tomaron para s’ mujeres y comenzaron a contaminarse con ellas, a ense–arles la brujer’a, la magia y el corte de ra’ces y a ense–arles sobre las plantas. Quedaron embarazadas de ellos y parieron gigantes que conforme a su ni–ez crecieron y devoraban el trabajo de todos los hijos de los hombres hasta que los humanos ya no lograban abastecerles. Entonces, los gigantes se volvieron contra los humanos para matarlos y devorarlos;(Sal 14:4; Mi 3:3)
La tierra acus— a los imp’os por todo lo que se hab’a hecho en ella."