No hay mejor manera que morir por amor, y queriendo o sin querer, alguna vez todos lo hemos hecho.
Aœn no he navegado por altamar aœn sabiendo que la sal cura las heridas, y sigo busc‡ndote como la tonta enamorada a la que dejaste recogiendo sus œltimos pedacitos del coraz—n aquella vez que te marchaste.
Autopsia del coraz—n roto, representa en cada fragmento una verdadera historia de amor, que por consecuencia de las mentiras (o por error) acab— con un Òthe endÓ puesto ah’ de imprevisto.
Pero no nos ense–a a rendirnos, sino a saber levantarnos sin que nadie nos dŽ la mano, alzando la cabeza y con una sonrisa que mueve mundos.
No me enrollo m‡s, pasad.