Del pr—logo de Javier Alonso:
El propio CŽsar menciona en varias ocasiones que Cayo PŽsimo J‡culo, amigo de la infancia y compa–ero de correr’as, estuvo bajo sus —rdenes durante toda la campa–a gala, primero como legado de la Legio V Alaudae (Bellum Gallicum V, 17) y, en la œltima fase de la guerra, de la Legio XX Valeria Vitrix (BG IX, 34). Que los soldados eran dados a los excesos no debe sorprender a nadie, y que CŽsar lo consintiese, tampoco. El Divino Julio no lo cuenta, pero Suetonio, un historiador que dar’a un brazo por poder contar un buen chismorreo, aunque fuese cierto, no pierde la ocasi—n de referir el libertinaje que acompa–aba a las ‡guilas romanas.