David Mendoza presenta los resultados de su investigaci—n y descubrimiento sobre un ep’grafe que ha permanecido olvidado durante tres siglos, en el que se dudaba incluso su existencia, pues fue nuestro ilustrado C‡ndido Mar’a Trigueros en el siglo XVIII quien lo vio por primera vez y transcribi—, aunque la pieza fue perdida y un siglo despuŽs, HŸbner intent— descalificar la erudici—n de Trigueros y por tanto comenz— la trayectoria de catalogaci—n de falsificador, apoyada incluso por investigadores espa–oles, hecho que se ha demostrado lo contrario en esta ocasi—n al menos en lo que refiere este descubrimiento, independientemente de la importancia que le demos a la nueva lectura del ep’grafe en s’.