1927. Una ciudad espa–ola cualquiera. El rŽgimen del general Primo de Rivera se halla c—modamente asentado en el poder. Sin embargo, los atentados anarquistas se suceden con cada vez mayor virulencia, amenazando el sistema, y el dictador no est‡ dispuesto a que el asunto se le vaya de las manos.
Cuatro j—venes anarquistas asaltan al cobrador de una f‡brica para hacerse con el dinero de las n—minas, acci—n que acabar‡ en tr‡gico final. La maquinaria del Estado se pone en marcha r‡pidamente. El consejo de guerra no se hace esperar, dispuesto a castigar ejemplarmente a tres de ellos, con el prop—sito de dar un escarmiento general que arredre a las turbas revolucionariasÉ