Este libro no puede dejar que penetre las estancias del olvido. Nosotros como hispanos enamorados de la poes’a; la buena, la que rima y canta en sus versos, no lo vamos a permitir. Como dice el poeta que sus versos son pu–ados de palabras al viento, aspiramos que estas palabras vuelen y se esparzan a travŽs de todos los amantes del castellano. Ese ser’a el œnico juicio que ans’o para darle justicia a esta gran obra Òdonde (citando a Juan Ravelo Ravelo) las palabras brillan como destellos de verdad infalibleÓ.