Cuando descubr’ el ÒhaikuÓ enseguida pensŽ que podr’a ser un pretexto perfecto para escribir una colecci—n de piezas cortas para piano, un formato que me entusiasma, el tratar la brevedad en la forma musical, el realizar peque–os retazos sonoros cuyas sugerencias queden en el oyente y sea Žl mismo quien pueda completarlas con su propia imaginaci—n. Cada una de las piezas est‡ escrita con una o varias tŽcnicas de escritura distintas de tal modo que para el pianista supondr‡ un viaje por diferentes paisajes sonoros. Veinte estudios de sonoridad para veinte haikus que tratan de expresar musicalmente lo que las palabras japonesas sugieren de forma delicada, sutil y profunda, conformando cual ÒperlasÓ un rosario de sonoridades que quedar‡n colgadas en un largo ÒcollarÓ. Los textos pueden servir œnicamente de gu’a para la interpretaci—n, aunque tambiŽn es posible recitar los poemas antes, despuŽs o durante la interpretaci—n de cada pieza.