Mi esposo y yo so–‡bamos con hacer un gran viaje. Cuando se nos present— la oportunidad, compramos un velero, pusimos nuestras pertenencias en una bodega, y volamos a Inglaterra.
"Victoria" estaba esper‡ndonos en el muelle en el puerto de Southampton. Viajamos a bordo durante dos a–os, con nuestros hijos cuando no estaban en la escuela, recorriendo cuatro mil doscientas noventa y ocho millas n‡uticas, viviendo as’ la aventura familiar m‡s maravillosa que hubiŽramos podido imaginar!!!