No deja de ser comprometido intentar proponer modos diversos de orar, de comunicarse con Dios; pues eso,
sustancialmente, es la oraci—n. Nos arriesgamos, sin embargo, sabiendo de antemano que no todos estar‡n de acuerdo. No se intenta encerrar al orante en un modo r’gido de orar, sino de proponerle ciertas orientaciones y aun pasos, a que puede reducirse la metodolog’a de estas maneras diversas.