Este librillo es un divertimento manierista que pretende contar una historia como lo har’a un cronista cachondo del siglo XVII. El protagonista es un p’caro sin m‡s oficio ni beneficio que el de su magro mag’n y afici—n a la golfer’a. Mucho tienen en comœn algunos personajes de nuestros d’as, que por no doblar el lomo, ni darle al entendimiento nada m‡s que para urdir dolos y traiciones, entretienen sus mientes en enga–ar al que se deja, robar al que se despista y traicionar al que est—lido parece. Quedamos advertidos todos de que, si bien en tiempos de Quevedo p’caro era llamado el trapacero y el zote hoy, convertidos en estafadores y politicastros pero sin la gracia y simpat’a de los personajes de entonces, podemos llamarlos por lo que en realidad son: hideputas