Un libro sin duda, tremendamente especial, al hablar de los Seres Menudos, siempre lo hacemos desde el punto de vista de personas adultas, equilibradas, ÒsanasÓ, y re’mos con sentido de indiferencia de los ni–os, que hablan con seres invisibles, o que tienen fe en Hadas, Duendes, y trasgos.
Estoy seguro de que existen, y que simplemente no entramos en contacto con ellos, porque no hay m‡s ciego que el que no quiere ver.