Poemas cortos, s—lo eso. Jam‡s nos atrever’amos a llamarlos haikus, dicen los autores. Nuestra poes’a tiene ra’ces occidentales que nos impiden ir por el camino de los poetas japoneses, pero nuestro esp’ritu, en ocasiones, nos permite acercarnos a ellos y acompa–arlos desde senderos paralelos. S—lo eso.