Desde los or’genes de la civilizaci—n la escuela ha sido un elemento b‡sico de socializaci—n, de formaci—n y de cohesi—n del colectivo. Todas las civilizaciones han considerado prioritario instruir a sus j—venes en sus m‡s profundas convicciones socio-pol’ticas. Ningœn rŽgimen pol’tico ha renunciado a la instrucci—n educativa, pues, han sido conscientes de su importancia para garantizar la paz social.
El estudio comparado de la asignatura de la escuela franquista la Formaci—n del Esp’ritu Nacional y de la Educaci—n para la Ciudadan’a nos ha permitido llegar a la siguiente conclusi—n: la primera adoctrinaba en valores autoritarios, procedentes del ideario falangista y la otra formaba en valores democr‡ticos, extra’dos b‡sicamente de la Declaraci—n de los Derechos Humanos de 1948 y de la Constituci—n Espa–ola de 1978.