ÀQuŽ dice de s’ el psicoan‡lisis? ÀQuŽ fuerzas intelectuales le favorecen? ÀCu‡les todav’a le resisten? ÀCu‡les tergiversan sus contenidos y cu‡les manipulan sus sentidos? ÀPor quŽ insiste en ser reconocido como ciencia y no como filosof’a? ÀC—mo su teor’a pasa a convertirse en soporte ideol—gico del proyecto pol’tico de la modernidad? ÀDe quŽ modos adviene al orden de las tecnolog’as del poder normalizador moderno? ÀC—mo la imaginer’a psicoanal’tica se relaciona con las pol’ticas de control y dominaci—n social? ÀQuŽ dice del Sujeto? ÀQuŽ dice de la Historia? ÀQuŽ de la Cultura? ÀQuŽ de la Religi—n? ÀQuŽ de la Ley? ÀQuŽ dicen sus silencios, sus omisiones, o bien, quŽ no dicen y por quŽ? ÀQuŽ libera o quŽ ata con fuerza aœn mayor? ÀDe quŽ libera? ÀA quŽ ata? ÀPuede, acaso, ser compatible la pr‡ctica te—rica del psicoan‡lisis con un programa Žtico-pol’tico alternativo? De ser posible, Àser’a deseable insistir en el intento?