La vida cotidiana est‡ llena de efectos que se observan a simple vista o que se pueden apreciar en los detalles m‡s peque–os: el malhumor de un pasajero en el tren como consecuencia de una vida desdichada; la belleza de una mujer, en todo su esplendor y a c‡mara lenta, mientras cae la copa que segundos antes golpe— con el codo; el desprecio hacia un vagabundo, v’ctima de los prejuicios, etc. Todo lo que hacemos produce una serie de efectos infinitos que el autor consigue reflejar con total nitidez en esta serie de relatos con los que los lectores se sentir‡n completamente identificados.