El amor no ha desaparecido, s—lo est‡ escondido dentro nuestro. Y es compa–ero eterno de la inteligencia y la fortaleza. Los tres juntos est‡n al alcance de todos, pero no todos saben donde buscar.
Tu alma te conduce a los tres, pues es la gran orquestadora de todas las acciones humanas.
La l’der. Si ella est‡ bien, tu tambiŽn lo estar‡s.
ÀEscuchas la tuya?