As’ como Don Quijote supo avizorar gigantes donde la rutina s—lo mostraba a Sancho molinos de viento, asimismo el hechizo lœdico del autor supo transformar en almanaque m‡gico un calendario perpetuo gozado desde su primera dŽcada. Al influjo de este talism‡n inspirador profundiz— en la comprensi—n y tratamiento inform‡tico de los calendarios que acompasaron la evoluci—n de Occidente. Y este conocimiento le result— decisivo para afrontar con Žxito desaf’os asociados al error m‡s espectacular de la historia de la ingenier’a: el ÇY2K problemÈ o Çefecto 2000È. Su experiencia laboral durante las dos œltimas dŽcadas del siglo XX, desarrollada en un centro de c—mputos rodeado de cemento, y su recurrente apelar al embrujo de sus primeros recuerdos, dieron marco al proceso creativo de esta obra en la que ciencia y poes’a Ñtan comœnmente distanciadas en ‡mbitos tecnol—gicosÑ unifican empe–os por aprehender y testificar con sostenido asombro la totalidad de cuanto vemos.