El momento m‡s temido, llegar a su casa y verlo, ÀQuŽ hacer? ÀQuŽ decir? ÀC—mo actuar? Mi hermano no sab’a lo que le estaba sucediendo, o lo que se presum’a en ese momento, por eso mi mam‡ nos pidi— no decir nada, y hacer como si nada malo suced’a. El sentimiento se hizo llegar y mi hermano irrumpi— en llanto al ver a mi pap‡ llegar, como un ni–o fue consolado. En ese momento comenz— la pesadilla de nuestras vidas...