As’ nos pasaba a los dos, escribimos el primer libro, y cuando sentados en casa, en el hermoso pueblo de San Pere Pescador, en Girona, en el Alto Ampurd‡, repasamos el manuscrito, a veces qued‡bamos impactados, de que algo que parec’a tan inconexo, fuera todo lo contrario, y estuviera unido con una sutil cuerda de acontecimientos, personajes y situacionesÉ.
A esas causalidades repetitivas decidimos llamarle PROTO MENTE, ya que hab’a algo en nuestro interior, que nos CONDUCêA a realizar la investigaci—n en una direcci—n en concreto, de las muchas e infinitas que surg’an.
De ah’ surgi—, algo que nos llev— a Montserrat, a varias sociedades secretas catalanas, vinculadas a la aristocracia, y a la Sagrada Familia, una copia de la m‡gica monta–a.