La experiencia objetiva, o subjetiva e imaginaria, del abandono, y el terrible temor de que vuelva a repetirse permanece en gran medida inconscientes, ignorados por el propio sujeto, por lo que, en consecuencia no pude defenderse de este sentimiento o fantas’a inconsciente, y mucho menos liquidarlo. De lo que se sigue que este foco pat—geno, este n—dulo representativo sensibilizado, atravesar‡ la adolescencia y llegar‡ a la edad adulta y a la vejez amenazando premanentemente al individuo que lo porta como un ave de presa que en cualquier momento puede echarse sobre sus hombro y picotear implacablemente su cabeza. Hasta poder llegar a destrozarla, que ser’a metaf—ricamente el caso de la psicosis. Para Freud, el complejo con cualquier a de sus adjetivaciones, est‡, como foco pat—geno, en la base de la neurosis e incluso de la psicosis. Depende de la intesidad de su irradiaci—n y de su fuerza invasora en la vida afectiva y en el comportamiento del individuo.