Una novela cruda basada en datos reales, que har‡ las delicias de los aficionados a este gŽnero.
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Me veo caminando por un corredor abrasado por el fuego, el suelo carbonizado ensucia mis pies, y un fr’o y hœmedo viento se cierne sobre cada cent’metro de mi cuerpo. Camino mirando al frente, a una ventana al final del pasillo, despacio incorpor‡ndose del suelo puedo verle otra vez. Un ni–o de unos seis a–os de edad, con la cara sucia por el incendio, y los ojos desbordados por las l‡grimas.
Intento correr hacia Žl para socorrerle.
A medida que me acerco, mis piernas comienzan a pesarme cada vez m‡s, mis pulmones se encharcan de un pestilente olor a madera quemada y humedad.
Le grito que no se mueva, que intente mantenerse tranquilo. Pero Žl me mira y sonr’e.
Algo en sus ojos me transmite fracaso. Y justo cuando unos cent’metros separan mi alargada mano de su camisa, riendo con melancol’a salta al vac’o.