Frederick Silva, unjoven inglŽs, pero de origen toledano, regresa a la ciudad de sus antepasados para dar clases en la Universidad. Durante un paseo por las afueras de la ciudad, descubre una cueva cuyas paredes est‡n llenas de extra–os grabados que, sin pensar en las consecuencias, fotograf’a con su m—vil. Este descubrimiento le llevar‡ a travŽs de varias leyendas toledanas, hasta un hechicero del siglo VII, poseedor de un gran secreto, que influy— decisivamente en la historia de dos ilustres familias toledanas del siglo XVI, los Ayala y los Silva.