El mundo est‡ atravesando una revoluci—n cient’fica y tŽcnica de una profundidad y extensi—n superior a la del siglo XVII, que inaugur— tres siglos de cambios totales en la historia humana.
La actual tiene como caracter’stica su rapidez de impregnaci—n social, potenciada por la globalizaci—n.
La pol’tica, como actividad tradicionalmente centrada en los l’mites de los Estados Nacionales, no puede evadirse de incluir en su agenda como aspecto central la influencia de estos cambios, que tambiŽn han cambiado la vida cotidiana.
Tomar conciencia de d—nde estamos, hacia d—nde vamos y quŽ est‡ a nuestro alcance hacer para que estos cambios mejoren la vida de la mayor’a de los ciudadanos son tareas centrales para recuperar el v’nculo virtuoso entre las personas y la actividad pœblica.
Una nueva etapa pol’tica significa una renovaci—n de la esperanza.
Hay una nueva oportunidad de reingresar a la marcha del mundo, aunque el mundo no detendr‡ su marcha en espera de la Argentina.
Lo bueno es que estamos a tiempo.