La comedia l’rica ÔEl hostal de la SoteraÕ (1950) rebosa de alegr’a goli‡rdica, y hunde sus ra’ces en un rumor que dicen que la Sotera ni es casada ni es soltera, y que su hija Mari Rosa es hija del amor. En su hostal, poblado por estudiantes de derecho, destacan Gonzalo, un mal estudiante, alegre y p’caro, que vive de sus zalamer’as a la menestrala Ruperta, junto a Ernesto, estudiante solitario y poeta, que se vuelve pendenciero y borracho. Adem‡s de las previsibles canciones de encomio al vino y a la alegre vida estudiantil, tambiŽn se cantan los amores de una criada, a todas las mujeres so–adoras, a las dudas que apenan el coraz—n, a la soledad con que una madre hace frente a la ofensa y el rumor, o a la despedida de las ilusiones. Acompa–a el boceto del sainete l’rico ÔLa maja de Chamber’Õ, sobre los amores de un estudiante de canto, al que su timidez le empuja a darle celos a su enamorada, y donde presenta como contrapunto c—mico los amores de Pedruco y Maruxa.