Esta forma de reflexi—n o libro ha nacido a su tiempo,
para decir algo que existe y no podemos ver con claridad.
Todo ello est‡ marcado por tiempos, modos, ritmos, orden.
No fue por m’ planeado. Antes del propio tiempo nada acontece. Cuando llega el tiempo todo se ordena.
El coraz—n se va abriendo en la medida que el tiempo se respeta, mas es un tiempo no cronol—gico, es un Kayros un tiempo de Dios, momento que ƒl ha planificado
y que va llevando a cabo en la medida de mi propia disponibilidad.
TambiŽn el tema que ocupa a esta reflexi—n habla de un tiempo determinado; siendo el tiempo del dormir, y en Žl, el so–ar. Tiempo que ocupa una tercera parte del total del tiempo. Tiempo del d’a a d’a que se transforma en un tercio de la vida.
Por aquello de que el tiempo es circular, o se circular‡ y todo lo que es dejar‡ de ser y luego nuevamente ser‡, hasta que no nos tome m‡s desprevenidos, y rompamos la apariencia de c’rculo cerrado dando un salto a un no tiempo-no espacio, llevados en esp’ritu.