La vida, en la Tierra, sŽ encuentra en una encrucijada, por no saber, sus dirigentes, el camino que deben de coger, para que Žsta no naufrague, con todo sus habitantes, abordo. De nada vale el progreso, que hemos alcanzado, para con Žl remediar el hambre que se extiende, por todos los Continentes, como una maldici—n B’blica. Si, las personas que nos gobiernan, no son capaces de sacar de la miseria, a las muchedumbres que no tienen para comer; que levanten las manos y se rindan; dejando paso a quienes pueden hacerlo. No deben seguir en sus puestos de mando, quienes no son capaces de terminar, de una vez por todas, con la pobreza que hay en nuestro Planeta; habiendo sobrados medios para ponerle remedio, a esta situaci—n tan tr‡gica, sin que nadie se tenga que deslomar para lograrlo.