La mayor’a de cosas preponderantes de la vida ocurren en peque–os paseos.
Por lo regular relacionados m‡s con diversi—n y ocio, lo cierto es que los
m‡s memorables ser‡n aquellos que, sin importar su grado de esparcimiento,
dejen una huella en nosotros, a veces de regocijo y en otras de dolor.
Leer es pasear.
Las diecisŽis historias ac‡ presentadas son una invitaci—n a pasear por
variados lugares, acompa–ando a diferentes personajes y recorriendo
distintas Žpocas.
Para vivir hay que pasear.