A travŽs de "El regalo del abuelo JosŽ", podemos explicar a nuestros hijos e hijas algo que es muy dif’cil de poner en palabras propias de la infancia: la herencia emocional intergeneracional.
Todos los padres y madres tenemos el reto saludable de intentar ofrecer a nuestros hijos e hijas las mejores experiencias que tuvimos en nuestra propia infancia. De la misma manera, tratamos de protegerlos del sufrimiento y de que tengan aquello que a nosotros mismos nos falt—. Lo hacemos aun cuando sabemos que habr‡ cosas que no podremos ofrecer, ni podremos compartir con ellos.
El deseo de ayudar a la siguiente generaci—n a superarnos, incluso a nosotros mismos, se fundamenta en un regalo que no se puede devolver. El regalo de la generaci—n anterior, la de los abuelos y abuelas, que solo se puede reconocer plenamente ofreciŽndoselo a la siguiente generaci—n: la de los hijos e hijas.
Todos tenemos en nuestro interior este regalo tan especial. Y nos acompa–a toda una vida.