Help II
En mi mansi—n vac’a,
castillo helado,
est‡ el amor de tanta gente
y sin embargo
me siento como en una g—ndola
de supermercado.
Resc‡tame,
con tu imaginaci—n buena;
libera mi poes’a
y mi alma-cangreja
para que as’ retumbe el tamboril
de los serafines
por toda la casa,
como antes.