Proverbios 31, es El Tesoro Escondido de la Mujer Virtuosa, aqu’ est‡ la hermosa imagen de la feminidad, hay una mujer que encarna las cualidades por las que toda creyente debe esforzarse en su vida, apariencia personal, en su vida familiar y en sus deberes diarios.
Esta mujer tan virtuosa, y tan diligente en realizar todos los deberes de las mujeres de hoy, que tienen un coraz—n para agradar a Dios, puede encontrarse dif’cilmente o incluso ser desalentador al tratar de seguir su ejemplo.
Pero no buscamos perfecci—n y, sin embargo, "seguimos" y "avanzamos hacia la meta" (Filipenses 3: 12-14). Dios nos ha dado un patr—n, una gu’a a seguir, y aunque nos quedamos cortas y a menudo fallamos, el est‡ndar de Dios es fijar nuestros ojos a EL.
Por su Gracia y por el poder de su Esp’ritu, El, puede capacitarnos para vivir vidas que agradan a Cristo quien muri— y resucit— por nosotros.
ÁNo podemos, pero Dios puede! El Dios que habita en nosotros puede capacitarnos.