Cualquier persona en estado inconsciente o incapacitada para expresarse puede manifestar su voluntad de aceptar o rechazar un tratamiento mŽdico en caso de una enfermedad irreversible. Este es el principio que rige el testamento vital. Su fin primordial es evitar mantener con vida a un
enfermo cuando, previamente, Žste ha expresado su voluntad de morir.
Sin embargo surgen ciertas preguntas: ÀCu‡ndo un tratamiento pasa de prolongar la vida y salvar al enfermo a alargar su agon’a y hacerle sufrir? ÀQuŽ profesional est‡ m‡s capacitado para decidir, el facultativo o el juez?.
Estas y otras cuestiones han reabierto el debate sobre la eutanasia, una pr‡ctica ilegal en Espa–a.