La frontera siempre ha sido un lugar peligroso para el hombre, un lugar propicio para perderse y deambular en ella, por los siglos de los siglosÉ.
Tan temible es la de Neburia (un peque–o pueblo al noreste de Uruguay, lim’trofe con Brasil), gobernada por vastos y desolados bosques, y poblada solamente por una casa abandonada, que esta noche emperoÉ recibir’a visitas.
Los pies avanzaban por el lodo, recorriendo kil—metro por kil—metro hacia la todav’a lejana casa de Glaims que casi no se pod’a vislumbrar entre tanta negrura. Cualquier arbusto o insecto que los rozara tra’a de su alma el terror que ya se hab’a instalado en sus temblorosos cuerpos desde hace rato.