Las personas a travŽs de la historia, siempre hemos cuestionado las conductas y comportamientos de nuestros semejantes. Es tan f‡cil ponerse en la calle del frente y juzgar.
Nos desvinculamos totalmente del ser a cuestionar, generalmente desde esa posici—n, tenemos la creencia que los que actœan mal son los otros, que nosotros somos infalibles, que somos un dechado de perfecci—n, que nuestra valoraci—n es tan alta, que las cosas malas no nos toca, que es para los otros.
Pero cuando como seres humanos fallamos o tenemos que asumir las consecuencias de nuestros errores, nuestro ego se humilla y por tanto la humildad, humanidad y otros valores se ponen en su justo lugar, d‡ndonos cuenta, que no somos ajenos al comportamiento humano, porque eso somos. ÁSeres humanos!