El libro del GŽnesis explica c—mo el hombre pierde su alma, su cuerpo y su herencia, la tierra. El libro del Apocalipsis, en cambio, explica la redenci—n, esto es c—mo lo perdido es devuelto a su propietario original. El espaciotiempo es eterno y lo heredaremos de Dios.
Jesucristo vuelve, pero ya no como aquel ni–ito que pudo haber nacido en cualquier palacio del Primer Mundo y ser hijo de reyes poderosos, pero que escogi— nacer en un establo de una aldea pastoril y tercermundista; que pudo haber nacido rollizo y ojiazulado, pero que escogi— un aspecto nada atrayente para su etnia; aquel hombre lleno de dolor y acostumbrado al sufrimiento, que siempre ha estado llamando a nuestra puerta.
Ahora viene como Rey de reyes y Se–or de se–ores, victorioso sobre un caballo blanco. Pero a poca distancia le seguimos nosotros, la iglesia de Filadelfia, montados tambiŽn sobre caballos blancos.