La revista en la que colaboramos tiene el amable nombre de Engawa.
Amable porque como lugar de transici—n sugiere cosas como acogida
e invitaci—n, o, tambiŽn a la inversa, proyecci—n y apertura.
Cada nœmero es un nuevo experimento que nace de la imagen de su
portada como hilo conductor. A partir de ah’ los art’culos se
bifurcan, se entretejen o simplemente se yuxtaponen formando un
tapiz al que todos est‡is invitados a leer, opinar y colaborar.