Si se ha preguntado:
ÀC—mo hago para alejarme de las tentaciones?
ÀHabr‡ algunos pasos que me ayuden a librarme de una vida de pecado?
ÀEs posible extraviarnos de la verdad?
ÀPuede un cristiano extraviado restaurarse?
Te invito a considerar importantes y pr‡cticas ense–anzas que nos dej— Santiago, el hermano de nuestro Se–or Jesucristo, en su carta a los hermanos de la dispersi—n.
Santiago nos lleva de la mano por el camino de la prevenci—n y de la restauraci—n, con el fin que todos podamos obtener el bien m‡s sublime que Dios nos ha dado: la vida eterna.