Internet ha permitido la creaci—n de los m‡s diversos mundos virtuales para satisfacer mœltiples inquietudes y curiosidades. La Abad’a de Ura es ejemplo de una comunidad virtual selecta e intimista.
Siberius de Ura y Dominicus Jer—nimos, pastores de este espacio cibernŽtico, nos cuentan c—mo funciona y quŽ normas rigen este lugar de reflexi—n y recogimiento.