Estaci—n sin parada.
La menor distancia entre dos puntos es el segmento curvil’neo que los une La primera parada en el camino de la vida a la muerte puede ser el infierno. Por las viejas estaciones de trenes podr’a moverse una antigua locomotora desafiando la l—gica del tiempo; y una fiesta de fin de a–o podr’a convertirse en una pesadilla para un joven que cree bailar con la mujer m‡s linda que existe. Estos y otros m‡s relatos en que se plasman aspectos cuyo contenido va de lo real a lo imaginario, incluso: lo sobrenatural, constituyen esta colecci—n que toma como marco hist—rico geogr‡fico el ambiente costumbrista de la Cuba de la primera mitad del siglo XX, que como es natural, constituye una Žpoca no vivida por los lectores, por lo que esperamos resulte, si no amena y agradable, instructiva por su contenido