Existe pues la naturaleza esencial del planeta, que se puede diferenciar como elemental (frio o calor, sequedad o humedad) y la naturaleza adquirida (los efectos o hechos que puede producir un planeta y su sincronizaci—n con el signo), a esto le llamamos ÒEstado C—smicoÓ.
Una de las funciones de los signos consiste en coordinar las relaciones de regencia entre los planetas, e indicar la modalidad en que se manifestar‡ la influencia de los planetas en ellos.
Por eso resulta inevitable que tales influencias se vean propiciadas o impedidas, segœn el signo que se encuentren. Esto es en esencia el Estado C—smico o estado celeste de los planetas.