ÒLos Cuatro Fant‡sticosÓ, la serie de comics de Marvel creada por Stan Lee, cumple en 2021 sesenta a–os. Considerado como el Ònoveno arteÓ, el comic, a travŽs de las revistas de superhŽroes, se encuentra en buen momento debido a su paso por las pantallas de cine.
Por encargo de Justo Sanz, quien me hab’a propuesto escribir hac’a tiempo una obra para su cuarteto de clarinetes, nace esta obra, un juego de solistas, cuyos Òcuatro instrumentos fant‡sticosÓ har‡n su funci—n interpretando a cada uno de los personajes del c—mic. El clarinete (ÒSr. Fant‡sticoÓ), el requinto (ÒLa Mujer InvisibleÓ), el corno di bassetto (ÒLa Antorcha HumanaÓ), y el clarinete bajo (ÒLa CosaÓ) ser‡n el equipo especial encargado de usar sus poderes para ayudar a la Humanidad con su mœsica en estos tiempos de pandemia.
Tras una introducci—n que da vida al grupo de hŽroes, se da paso a un interludio que servir‡ de transici—n para pasar de uno a otro superhŽroe. Esta pieza es el breve tema que representa a los ÒCuatro Fant‡sticosÓ que actuar‡ como estribillo de la obra en una especie de Òrond—Ó. El clarinete, ÒMr. FantasticÓ, exhibe sus poderes el‡sticos mediante largos glissandi, acompa–ado por el resto de instrumentos tocando un swing ÒespacialÓ. El corno di bassetto, ÒInvisible WomanÓ, tiene el poder de aparecer y desaparecer continuamente, as’ como de permitir que sus compa–eros tambiŽn lo hagan, exhibiendo al final del nœmero su campo de fuerza invisible con un golpe vertiginoso. El clarinete bajo, ÒThe ThingÓ, golpea con sus pu–os de roca mediante slaps sonoros, siendo el miembro m‡s amable, honesto, directo y libre de pretensiones del grupo, lleno de buen humor. Por œltimo, el requinto, ÒThe Human TorchÓ, es capaz de volar encendido en fuego mediante rapid’simas y vertiginosas escalas crom‡ticas basadas en uno de los solos de guitarra de Jorge Sal‡n, nuestro guitarrista de heavy-rock m‡s internacional. Un œltimo interludio en forma de ÒfinaleÓ lleva a una reposada coda que recapitula algunos de los motivos que han caracterizado a cada uno de los personajes, uniŽndose los cuatro compa–eros en un poderoso acorde final.
Las diferentes piezas con cada uno de los personajes pueden interpretarse separadamente, tambiŽn incluyendo si se prefiere, su estribillo final, como si la obra se tratara de una suite en varios movimientos de la cual el intŽrprete puede elegir tocar solo uno o varios de ellos.
Uno de mis m‡s agradables recuerdos de infancia era ir al estudio de mi padre, dibujante