Las palabras y los deseos se sobreponen, se contraponen, se encuentran y se desencuentran como en una especie de pasarela por donde el ente femenino y el masculino, sin buscarse, se dan la mano; se funden y se con-funden en abrazos que encienden las llamas, todas las llamas de la pasi—n y el goce. Elvin Dominici, como una especie de mago o prestidigitador va moviendo los hilos y provocando o alargando los encuentros para que, cuando, finalmente, los cuerpos y las dermis se junten saquen chispas de las buenas, de las que gustan, de las que encantan. Flor de los deseos es el libro de la pasi—n; de la desenfrenada y de la otra, la pasi—n que enciende y glorifica los cuerpos. Leer este libro es nadar a pecho abierto en las aguas del placer. Haga la prueba, no se arrepentir‡. "El sexo el gran truco de Dios para la conservaci—n de las especies. El amor, el amor, el amor que nos reduce y descompone..." JosŽ Miguel Soto JimŽnez, miembro de la Academia de la Lengua.